pisoteando la verdad, aflorando del recuerdo.
Murmurando a gritos en el silencio,
permaneciendo dormida de por vida,
que la eternidad se apodere de mi paso por este mundo
mientràs pernocto en la incertidumbre del vacio.
Los cinco sentidos puestos en el camino,
Los cinco sentidos puestos en el camino,
añorando el golpe certero al caudal de los lamentos,
que me atosiga cada madrugada
al despertar de la dulce calma de la inconciencia.
Y sigo como vagabunda en el tiempo,
Y sigo como vagabunda en el tiempo,
los recuerdos se vuelven eternos
con cada mirada que resbala de mis ojos,
que entregar lo que màs se aprecia es el precio por estar vivo.

